“La adversidad, aprendí allí adentro, puede romperte o hacerte más fuerte depende de la actitud de cada cual. Puede hacer despreciar a los que se encuentran en tu misma condición; o puede hacerte crear vínculos indelebles que te ayudarán a salvarte y a mejorar como ser humano”

Marta López Luaces pág.91
Octubre de 2021 en Café Miró. Culiacán, México.

El placer de matar a una madre-Marta López Luaces

Año de publicación: 2019
País: España

Pareciera que el punto principal en la novela es el matricidio. Pero El placer de matar a una madre, escrita por Marta López Luaces (1964, A Coruña, España) trata de la posibilidad de morir con dignidad a pesar de las circunstancias históricas. Este libro va de la historia de Isabel, el personaje principal, pero en él encontramos también historias de tantas otras mujeres que como ella fueron condenadas a vivir en un hospital psiquiátrico al no encajar en la norma de la época que les tocó vivir mientras que, a través de recortes del periódico ABC, vamos conociendo una parte de la historia de España durante la época que se conoce como los años de transición.

Ésta se convirtió en una novela bastante especial para mí porque disfruté su lectura, sí, pero sobre todo porque ha sido el libro que más comentarios y/o reacciones de extraños ha provocado, ahora lo explico. Por entonces vivía en España. El libro lo traía conmigo a todos lados (como suelo hacer con la lectura en turno) pero con éste sucedía que la gente me paraba por la calle para preguntarme sobre el título o la trama, algunos simplemente cuchicheaban entre ellos, de modo que los escuchaba, lo que no sabían es que para mí se estaba convirtiendo en un experimento social.

Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez. Septiembre de 2019

Lo más divertido fue una escena en el aeropuerto de Madrid. Después de pasar unos días en la región de la Campania en Italia, al bajar del avión y pasar por los filtros de seguridad que hay en todos los aeropuertos, me detuvieron para hacer una revisión extra. Probablemente también tuvo que ver mi apariencia, la ropa que portaba ese día, la nacionalidad de mi pasaporte, o todo junto. Vestía un pantalón negro y una de mis camisetas favoritas, es negra y pone en letras blancas “The future is female”, llevaba unas botas tipo militar y un pañuelo rojo en la mano derecha porque en la izquierda llevo siempre el reloj.

Ahora que hago este ejercicio de memoria, me resulta gracioso, en ese momento no fue planeado, juro que son elementos aleatorios en mi guardarropa. Después de pasar por las barras y mis pertenencias por el escáner, se acercan dos policías: un hombre y una mujer, me dicen que harán una revisión y que me quite los zapatos, la chaqueta, que vaciara los bolsillos y me hicieron las preguntas típicas: de dónde vienes, a dónde vas, con quién viajas, número del vuelo, ocupación, etc. Esto último sucedía mientras el policía hojeaba el libro.

Al final, cuando descubren que no era una terrorista sino una simple estudiante internacional de doctorado que regresaba a su país de residencia después de unas vacaciones y que leía la novela de Marta López Luaces me dejan ir, entonces les digo: “muchas gracias, muy amables, pero… ¿acaso tiene algo que ver el libro?”, un par de sonrisas y fue todo. Estaría mal o bien, me dio absolutamente igual, a veces brota ese ímpetu. Y me gusta.


Cuento esto para despertar la curiosidad pero regresemos a lo importante, con la lectura de esta novela de 379 páginas organizada en capítulos sin nombre, descubrimos a una sociedad española que no sólo necesitaba reformar el poder político sino las costumbres y formas de concebir la vida tras años de comportamientos sociales y circunstancias políticas derivadas del franquismo, régimen fascista que para mantener el orden empleaba mecanismos de control que reprimían, disciplinaban (y mataban) las subjetividades de cada persona: ideas, sueños, identidad de género, preferencias sexuales pero que sobre todo se ensañaba con quienes no comulgaran con sus ideales políticos, con quienes asumía como «desviados» y, claro, con las mujeres.

Autobús que va de Madrid a Granada.

En la historia encontramos a unas internas olvidadas de sí, que deambulan como zombies dentro de los límites del hospital, adormecidas con pastillas y tratamientos corporales poco convencionales, en suma, que viven en condiciones inhumanas. Pero durante los años de transición dentro del hospital como fuera de éste, se vislumbraban ideas de cambio.

A medida que avanza la novela, aparece un personaje que añade factores interesantes a la trama. Al hospital psiquiátrico llega un psicólogo educado en el extranjero, me refiero al doctor Suárez, quien plantea implementar reformas en el tratamiento de las internas, mismas que proponen centrarse no en la anulación de la individualidad de las enfermas sino al contrario en el desarrollo de sus subjetividades, de su humanidad. Tratamiento que las motiva a contar su trayecto de vida, a jugar, a reactivar sus deseos, reapropiarse de sus adoloridos cuerpos y, como es de esperarse, surgen contradicciones, mientras se avanza en unos parámetros se retrasa en otros dado las circunstancias externas al hospital.

A causa de la llegada de Suárez la posición que ocupa el lenguaje en esta historia es un referente que alivia, que reestructura gracias a la palabra. Al principio a las internas se les asume como locas y no tienen voz, con las reformas de Suárez empiezan a hablar de sus vidas durante sesiones de terapia psicológica pero también entre ellas.

Así es como empieza a surgir la amistad y algunas caen en la cuenta de que no deberían estar internadas, no deberían estar ahí porque sencillamente no están locas, se les puso esa etiqueta por no encajar en una sociedad patriarcal y fascista que envía a los márgenes los pensamientos y deseos que no responden a la norma oficial, esto en el mejor de los casos, porque en el peor, como ya lo sabemos, los desaparece, los extermina.

Café + lectura de «El placer de matar a una madre» en un balcón granaíno.

Encontré en esta lectura, una sutil sugerencia: la importancia de renombrar la realidad, justamente porque así encontramos otras perspectivas, tal vez un poco más luminosas. Pero todavía queda descubrir por qué Isabel mató a su madre.

No continuaré con más detalles de la historia (pues me gustaría que busques el libro y así te enteras por ti) pero sí quiero mencionar que la autora vive en Estados Unidos, además de novelista es profesora en una universidad de New Jersey y se ha desempeñado como curadora del ciclo de poesía bilingüe en la New York Public Library.

Ésta es la segunda novela que escribe, en síntesis, una historia sobre el poder de la amistad entre mujeres y un buen libro para apreciar la sociedad española del siglo XX  pero también la actual, incluso diría no sólo la española sino la sociedad global y ya que estamos, un pretexto perfecto para revisar las prácticas sociales que vivimos porque si lo pensamos dos veces, los años 70 fueron apenas ayer.

Marta López Luaces (foto de la Editorial española Tigres de papel).

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