
“Lo sé todo sobre los gritos… sé que deforman el rostro de la gente, que hacen temblar la materia, que activan una señal en la amígdala que genera el miedo y que la naturaleza del miedo es la supervivencia”

Las voladoras-Mónica Ojeda
Año de publicación: 2021
País: España
Lo obsceno, el horror, lo brutal y lo grotesco, la narrativa de Mónica Ojeda (Ecuador, 1988) aborda la violencia surgida sobre todo en el contexto de lo doméstico: el feminicidio, la violación, el incesto, la traición, la lástima y la perversión de las relaciones familiares son algunas de las temáticas de este libro publicado en 2021. Sin embargo, hay belleza en la lectura ¿cuál? si logramos trascender la lectura social y somos capaces de detectar los artificios literarios que usa la autora, quedaremos inmensamente asombrados y seremos capaces de admirar el libro en su totalidad, más allá de la cruda realidad que representa y que también puede ser útil para ciertas luchas.
Mónica vive en España, ha escrito varias novelas La desfiguración silva (2014), Nefando (2016) y Mandíbula (2018), también escribe poesía y cuento, justo de este último género es la literatura de la que hablao aquí. Un libro de cuentos de 128 páginas con un ambiente perturbador sí pero que no impide la lectura, por el contrario, hay un no sé qué que mantiene capturado al lector, puede ser morbo, puede ser dolo, puede ser el desquite.

Plagado de imágenes crueles y grotescas, de sexo atroz, de historias de terror y desconsuelo en las que la autora logra dar la voltereta y otorga a las víctimas la tan ansiada venganza, de modo que también hay satisfacción en esta lectura, como en el cuento “Sangre coagulada”, uno de mis favoritos, por ser una narración en la que sin decir exactamente lo que pasa, nos da las herramientas para imaginar lo que sucede, incluso podemos irnos de paso. “Sangre coagulada” es la historia de ranita y su abuela, quienes viven apartadas de su propia familia y de la gente del pueblo. Un historia de abuso infantil y de marginación social. Este es un cuento que está narrado desde la inocencia, una inocencia tan profunda que termina por explotar en brutalidad.

Una inocencia llena de imágenes repulsivas que nos llevan a la incomprensión, puede ser esto lo que motive a continuar la lectura, la visualización de imágenes repulsivas que el lenguaje por sí solo no logra decir porque nos guste o no, lo aceptemos o no, esta vida también es así, día tras día convivimos entre el horror y la belleza y en este libro se hace una constante reiteración del abuso que pasa desapercibido (porque está normalizado), así Mónica Ojeda hace danzar ambos conceptos en cada línea.
Pero no nos quedemos ahí, en Las voladoras se palpa también el paisaje de los Andes: volcanes, montañas y cóndores, aves que según una leyenda de tradición oral andina se suicidan cuando no quieren vivir, como en el cuento “Soroche” (para mí el mejor de todos por breve y bien logrado), en donde cuatro mujeres adultas que son amigas, cada una desde su perspectiva, a través de cortas narraciones en primera persona, nos cuentan lo que le pasó a Ana: la burla que vivió por parte del marido al exponer un video donde mantienen relaciones sexuales, donde su cuerpo es expuesto desde el odio y donde las amigas, en afán de ayudarla, sobre todo la victimizan y le tienen lástima. Pero Ana crece y asume: “lo frágil que es la perfección, la brevedad de la juventud”, entonces logra su venganza, una muy particular en la que honra sus orígenes.

La mayoría de los cuentos son sobre niñas y/o adolescentes, es decir, humanos en la edad donde casi todo produce miedo y fascinación, como en el cuento “Slasher” que va de dos hermanas gemelas cuya forma de ser y estar en el mundo es desde lo gótico, lo emo, la música de heavy metal, aquí particularmente se aborda la violencia en el sonido y a mí me parece el cuento más poético de la compilación del libro, pues existe cierta poesía en la definición de conceptos de la vida diaria, y en este relato una hermana intenta explicar con palabras cada sonido a la otra que lo ignora porque es sorda y le suelta conceptualizaciones como: “un grito es una emoción que se contagia como hechizo. Un sonido es una emoción que se conjura como magia”.
La escritora no titubea al señalar en cada uno de los cuentos lo que las mujeres vivimos y por tantos años habíamos callado: una cultura machista, racista, misógina, tanto en la calle como en lo íntimo, con la familia y los amigos, pero al leerlo así como es, puede horrorizarnos. Podríamos decir que éste es un libro de terror, no sólo por la violencia tácita, también porque hace referencias a entes y brujas, a sangre y hechizos. Así que si eres de los que les gusta la literatura y sobre todo la lectura como experiencia intensa, éste libro es para ti.

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