
“Nada borra el pasado. Existe el arrepentimiento, existe la enmienda y existe el perdón. No hay más pero con eso basta”
El comerciante y la puerta del alquimista

EXHALACIÓN-TED CHIANG
Año de publicación: 2020
País: España
Exhalación es el nombre de un cuento pero también el título del segundo libro de Ted Chiang (New York, 1967).
El primero que publicó el autor fue en el año de 1998 se titula: La historia de tu vida, tres décadas después, en 2019 Ted Chiang publica en inglés, idioma original, el libro que aquí nos ocupa. Son 348 páginas divididas en nueve relatos, unos más largos que otros pero todos muy interesantes debido a los temas y disfrutables por el tratamiento que les da a estos.

Si se trata de escoger los relatos que más me gustaron, me quedo con los siguientes: Ónfalo, El comerciante y la puerta del alquimista y La verdad del hecho y la verdad del sentimiento.
Cada uno de ellos, me parece, fue inteligentemente construido; conmovedores y catárticos a la vez, son cuentos inolvidables porque dan mucho para socializarlos, es decir, hablar de ellos, comentarlos con los amigos porque, ya sea la forma en que el autor presenta un concepto, el desarrollo imaginativo para la trama o la complejidad emocional que hay detrás de los personajes, los cuentos sencillamente te atrapan.

Ónfalo es un relato que se desarrolla en la actualidad, diría, con planteamientos que regresan a la antigua Grecia.
Se trata de un cuento sobre las conversaciones con dios que sostiene una arqueóloga reconocida que trabaja en una excavación en Arizona y que viaja constantemente para dar conferencias sobre sus investigaciones: la edad de la tierra a partir del grosor de los anillos del tronco de los árboles o las particularidades de las momias de Atacama.
Lo curioso del personaje es que es una científica que sostiene que dios creó el universo con un propósito, precisamente por esa certeza se convirtió en científica: porque su viaje vital es descubrir de qué va el propósito que ha designado el señor a la humanidad y en el camino se maravilla de la perfección de la creación a través del método científico.

A lo largo del cuento (uno de los más extensos del libro) la arqueóloga se dirige a dios a través de la oración, pues reconoce que le otorga claridad de pensamiento, y es a través de estos monólogos que conocemos las dudas e inquietudes de la científica.
Cuestiones complejas que no solo se le ocurren a ella, sino también a las personas que se acercan a ella en sus conferencias o vía correo electrónico para externarle preocupaciones sin aparente respuesta por ser un referente científico de alta capacidad.
Pareciera que el relato está enteramente escrito a modo epistolar en donde la protagonista se cuestiona no sobre la existencia de dios sino el supuesto propósito de la humanidad que dios ha designado, reflexiones que todo humano alguna vez se ha planteado y si no es el caso, el cuento de Chiang es un excelente pretexto para hacerlo.

En el cuento El comerciante y la puerta del alquimista el autor regala paz interior que no sabíamos pero la necesitamos.
La historia va sobre viajes en el tiempo, pero en todo viaje en el tiempo que había leído o visto en una película anterior a esta historia, el principal objetivo del protagonista era modificar el orden en el que ocurrieron ciertos hechos para evitar conflictos posteriores: rupturas amorosas, muertes de familiares o catástrofes humanas motivadas por malas decisiones, aquí no.
En éste cuento Chiang nos plantea que realizar viajes en el tiempo significa volver para observar mejor y conocer más profundamente el pasado. El motivo es la examinación de los propios actos y así descubrir información antes desconocida pero fundamental: detalles que dan un giro al entendimiento de la historia de cada uno, prescindiendo de la urgencia de cambiar lo acontecido, sino que propone observar los hechos desde la aceptación para contemplar lo ocurrido y así re-significarlo.
Además, la forma en que se construye el relato es a través de una estructura narrativa que asemeja a Las mil y una noches, es decir, historias dentro de historias inmersas en un contexto medio oriental.

El último cuento del que me gustaría hablar va de los recuerdos.
Los recuerdos nos dan sustento a la existencia, aferrarnos a ellos, a veces, hace que vivamos en mentiras perennes que justifican nuestros errores. O bueno, esa es la interpretación que le di a La verdad del hecho y la verdad del sentimiento, una historia que empieza abordando el proceso de enseñanza de lecto-escritura en una niña, la hija del protagonista del cuento, y la alfabetización de la tribu tiv que recibe la visita de un monje europeo.
En ambos casos, leer y escribir son actividades apreciadas como sustento de procesos más complejos como los recuerdos y el almacenaje de ellos en la memoria. Tras conflictos sostenidos en el tiempo del protagonista con su hija, el autor nos plantea la manera en que nos contamos nuestra propia existencia, a través de recuerdos que a su vez son relatos.
Ya sea en la vida real o en el cuento, cuando se trata de recuerdos cada quien es el protagonista de sus propios historias sin embargo aparecen otros actores, familia, pareja, amigos, etc. quienes tienen su propio almacenamiento de memorias.
Cuando decidimos volver a esos relatos, regresamos para revisar la existencia, así volvemos a los recuerdos que nos reafirman el presente, no obstante, en el ejercicio de revisar esos relatos y preguntar al otro sobre la versión de ese relato compartido, hay ocasiones en las que se presentan momentos de inflexión con la oportunidad de dar giros perceptuales y surge la posibilidad de comprender que hemos vivido engañados por nuestra propia interpretación, mejor dicho, nuestra propia construcción del relato.

El detalle es si la persona que recuerda se permite volver y abrirse a la reinterpretación de esas cintas de la memoria. ¿Cuántas de las cintas que almacenamos son producto del autoengaño?
Como última motivación a la lectura del libro, rescato el apartado que se encuentra al final del mismo titulado Notas a los relatos, que son breves párrafos donde el autor se dirige a sus lectores para explicar cómo y por qué decidió escribir cada uno de los cuentos, o bien, escribe sobre su proceso creativo. Es un goce, como si tuvieras frente a ti al autor en una charla.
En estas líneas finales, Chiang continua cuestionándose incluso pareciera que la intención es motivar directamente en el lector reflexiones del tipo ¿Por qué en el mundo hay maldad, dolor y pérdida? ¿Cómo descubrir la dignidad y la tolerancia? ¿Quién está en el poder y por qué?
Las relaciones filiales, los recuerdos y la existencia humana son ejemplos de conceptos que nos atraviesan a lo largo de nuestras vidas sin importar género, clase social o el avance del calentamiento global, por ello merece la pena la práctica constante de re-pensarlos y por qué no aprovechar la oportunidad de hacerlo tras las gafas de la ciencia ficción de Ted Chiang.

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