“Los momentos felices, las cosas sencillas, se escapan en espiral por el desagüe de la memoria; los instantes de sufrimiento, las afrentas y complicaciones más grandes permanecen en una vitrina como trofeos de la amargura”

Cara de liebre-Liliana Blum

Año de publicación: 2020
País: México

La novela Cara de liebre de la escritora duranguense Liliana Blum (México, 1974) es una especie de thriller, una historia retorcida que captura de principio a fin, en ninguna instancia es un libro bello, pero sí uno bien hecho.

Publicado en 2020, resulta una buena opción de lectura para estos tiempos, es entretenido, en ocasiones divertido, pero sobre todo atractivo para los sentidos, pues las escenas creadas por la autora generan sensaciones, hay que decirlo, desagradables, pero bastante estimulantes, por ejemplo, el capítulo donde se describe meticulosamente el proceso de descomposición de un cuerpo, momento que recuerda, quizá indirectamente, que uno mismo, algún día, será cadáver.

Liliana Blum. Foto de hayfestival.com/queretaro

Me parece que resultaría una lectura atractiva para jóvenes y adultos, mexicanos o extranjeros, no importa, esta historia lleva a repensar las formas que tenemos de existir y las actitudes que tomamos como aceptables en el día a día mientras se disfruta, si cabe el caso, de una historia sangrienta y redonda.

Ambientada en la actualidad con personajes cuya idiosincrasia es innegablemente mexicana, quiero decir que para una persona nacida o crecida en México, resultaría fácil conocer a alguien de la vida real que comparta características físicas, psicológicas o socioculturales en sintonía con los personajes de la trama, por lo menos esa fue mi experiencia, pude identificarme e identificar familiares o amigos en actitudes y comportamientos como los de los personaje de la historia que además de redonda, es una historia triagular.

Me refiero al triángulo amoroso protagonizado por Irlanda, Tamara y Nick, que, si bien éste no es un hombre apuesto tampoco simpático, sí posee unos ojos de azul profundo que son el deseo de ambas y provoca que sus vidas se crucen. Pero en esta novela lo físico y lo corporal están vistos en todo momento desde una perspectiva que resalta lo grotesco.

Cara de liebre aborda un combo destructor para las mujeres: las distorsiones del amor romántico y las exigencias a las que sometemos el cuerpo. El argumento central explora situaciones difíciles de asimilar cuando se viven en propia piel. Desde una realidad mexicana, expone cómo el canon de belleza (impuesto por el mercado y los estereotipos europeos) maltrata y ningunea a quienes no lo cumplen, desencadenando circunstancias dramáticas que van de una baja autoestima a una serie de acontecimientos desdichados, además, si a ello sumamos situaciones problemáticas surgidas en algunas relaciones entre humanos, nos encontramos, como es el caso, ante una historia violenta, inevitablemente trágica.

La construcción de los personajes resulta un  constructo literario fabuloso en esta novela. Por eso no puedo dejar de mencionar a Cardamomo y Pimienta, aunque tampoco diré más sobre estos, más bien me centraré por ahora en el personaje principal: Irlanda, una profesora de literatura brillante con una figura exuberante bien enmarcada por su vestimenta y un defecto físico en el rostro que determina su existencia. Ella es la cara de liebre, apodo originado por una marca de nacimiento que le ha costado burlas y desprecios desde la infancia y que justifica sus actos en la vida adulta.

Algo que caracteriza la narrativa de Blum en esta novela, es el uso del humor negro, en cada uno de los 40 breves capítulos y casi 300 páginas sorprenden las situaciones poco agradables que tocan los límites de la locura, descritas con tal soltura que provocan la risa.  Conflictos entre maestra y alumnas, citas incómodas en un spa, cambios de identidad momentáneos mientras se está en la búsqueda detectivesca de un engaño, o previsiones del futuro de una adivina, escenas poco glamurosas pero que forman parte de la vida cotidiana:

“-Una de dos, según me dicen aquí. –Hace un movimiento y levanta la barbilla al techo-. O es la señal de que tienes que moverte libre como el viento y asumir el duelo por una relación que ya terminó o, bien, que pronto te irás de vacaciones a Mazatlán. Lo que tú quieras que sea.”

La base del triángulo amoroso, digámoslo así,  es Nick, el de los ojos azules que se ve involucrado en un asesinato meticulosamente planeado. En palabras simples, este personaje sería lo que se conoce en México como un junior, un hombre joven –o no tan joven que goza del dinero de la cuna en que nació bajo la ley del mínimo esfuerzo; caracterizado por una actitud arrogante y machista, Nick es un hombre que se dedica a existir y vive los privilegios de cualquier hombre güero de clase alta o media alta en México. Irresponsable, narciso y egoísta, toda una joya.

Otro personaje masculino pero menos importante en la historia es Falco, quien se sabe guapo y desde ahí actúa. En los personajes de la novela, se trate de hombres o de mujeres, el cuerpo y la belleza física son primordiales, la autora insiste en ello desde diferentes ángulos, por ejemplo, el vello corporal y los procedimientos para quitarlos que existen en el mercado, mismos que son normalizados por la sociedad en que vivimos al punto que una madre somete a su hija mes tras mes a sesiones de depilación con cera caliente motivada por la frívola idea de la apariencia,  ajena al dolor y su inocencia.

“Mientras la cita de las once de la mañana, una joven mujer con Síndrome de Down, se resiste con uñas y dientes a que su madre la desnude para ponerle un kimono que apenas alcanza a cubrirla, en el baño para empleados…”

El tercer personaje del triángulo es Tamara, una artista plástica que no goza de reconocimiento y que se ve en la necesidad de dedicar su tiempo a trabajar en un salón de belleza pues el arte, lo sabemos, difícilmente genera los ingresos que pagan los recibos.

Tamara vive errática persiguiendo a Nick, pues le atribuye características morales que existen sólo en su cabeza, es decir, lo idealiza y mientras esto sucede, ella se va perdiendo a sí misma, complicando cada vez más su propia vida, pero inesperadamente sucede algo que la reivindica de modo que ella no acaba tan mal.

Esta no es una historia para mentes débiles, pero sí es una historia disfrutable para aquellos lectores exigentes. Aborda complejidades sociales que posan la mirada en sacudir los tópicos que sostenemos sobre los vínculos y la aceptación o el rechazo al cuerpo humano y sus características.  Con un lenguaje contundente y a la vez coloquial que no pierde ritmo, la belleza literaria en la novela de Blum se sustenta en todo lo que hay detrás de ese triángulo amoroso y la forma de narrarlo.

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