Cartucho de Nellie paseándose por la Alhambra

“José Antonio tenía trece años. Estaban en la esquina de la Segunda calle de El Rayo, viendo y riéndose con una muchacha. Distraídamente uno de los se recargó en el poste; puso toda la mano sobre una circular; los vio un soldado del cuartel de Jesús; los aprehendieron, los cintarearon mucho, llegó Miguel Baca Valles y se les ocurrió interrogarlos. << ¿De dónde son ustedes? >> Eran de Villa Ocampo, Durango, primos entre sí. […] Salieron con ellos y contaron los soldados que los fusilaron que el chico había muerto muy valiente; que cuando les fueron a hacer la descarga se levantó el sombrero y miró al cielo”.

País: México
Año: 2019 (1931, año de publicación original)
Editorial: Bolsillo Era

Cartucho de Nellie Campobello es un must. Digo esto si eres mexicano, y si no, pues no estaría mal que le echaras un ojito. Esta edición que leí es un libro pequeñito de tamaño y de páginas solo 167.  En total son 33 relatos breves sobre hombres, en su mayoría, pero también mujeres, niños, ancianos, que estuvieron involucrados en la Revolución y específicamente sobre cómo murieron, cómo fueron fusilados, cómo terminaron sus cuerpos, quiénes les lloraron, si fueron al hoyo común o alguien los rescató, si amaban, si eran felices, si cantaban, qué comían, sus caballos, sus trenzas, las botas, sus carrilleras, en fin, todos aquellos detalles que hacen particular la existencia de un humano.

Lo escribió Nellie Campobello (1900), una mujer mexicana bastante interesante de la cual podría decir, me he enamorado. Para empezar, está la incógnita de su año de nacimiento, porque la muy astuta siempre jugó con eso para su conveniencia, claro está. Además, su nombre no era ese sino María Francisca Moya Luna, y también hay varias teorías si ese es el verdadero o no.

¿Nellie era guapa? no, lo siguiente, y con una inteligencia y suspicacia que la llevó de vivir en Durango en la pobreza, a tocar las cúpulas del poder y la cultura en la Ciudad de México. Podría contar más curiosidades sobre mi Nellie, como que fue una excelente bailarina y que introdujo el ballet en México, pero no quiero que esta reseña se extienda, más bien, te invito desde ya a que la leas aunque encontrar sus textos no es cosa fácil, advierto. Todavía más difícil conseguir su poesía.

Nellie campobello. Fotografía de Gilberto Martínez Solares. Año 1932. Colección: Carlos Monsiváis / Museo del Estanquillo. http://www.museodelestanquillo.cdmx.gob.mx

¿Y por qué? Porque patriarcado. Porque la escritura de las mujeres del siglo anterior para atrás ha estado sumergida, es cierto que ahora corren otros tiempos, para las autoras actuales, pero si es así es por el esfuerzo que nosotras mismas hemos hecho para que se lean, difundan y estudien sus obras, y no por caridad o por una brecha de género (que es obvia) sino por justicia, porque sus obras son de gran calidad y punto.

Pero casualmente Cartucho no es complicado encontrarlo, se empezó a reeditar en el año 2000 (69 años después de su lanzamiento, ¡¡69 años sin poder comprarlo en una librería!!), después en 2016 y esta edición es la tercera reimpresión del año 2019, como lo puse al principio del texto.

Lo interesante de los relatos, no sólo son los acontecimientos que cuentan, sino la perspectiva desde donde son contados, es decir, los escribió una Nellie niña-adolescente, se supone que son historias que ella vio o vivió o le contaron, durante sus años de primavera.

Años primaverales sí, pero en un contexto infernal, años duros, sangrientos y dolorosos de la historia mexicana: La Revolución. Entonces, sorprenden las impresiones, las reflexiones que una niña podía hacer y escribir sobre lo que veía. Dicho sea de paso, Nellie fue una fiel admiradora de Pancho Villa, fue de las pocas personas que hicieron algo porque la otra verdad, digámoslo así, saliera a la luz, porque sabemos que a Villa lo difamaron, de él se dijo tanta cosa horrorosa que eludieron su otra parte, la parte que hizo amable su existencia y su tesón por sacar al bando contrario (la dictadura de Porfirio Díaz) del poder y del abuso. Al precio que fuese.

Sobre esto, Nellie escribe argumentos como: “La red de mentiras que contra el genera Villa difundieron los simuladores, los grupos de calumnia organizada, los creadores de la leyenda negra irán cayendo como tendrán que caer las estatuas de bronce que se han levantado con los dineros avanzados” pág. 70.

Página 74

Imaginar los ojos de Nellie que veían pasar tantos hombres a caballo, haciendo uso de sus trucos y galanterías, luchando por una causa, con ideales y valentía…Me gustaría mencionar un par de historias que si bien me costó trabajo elegirlas, porque todas son muy buenas, precisas y cortas, pues no pude resistirme para contárselas.

Nacha Ceniceros, página 69: resulta que, en Chihuahua, cerca de una estación había un gran campamento villista, todo estaba quieto y Nacha lloraba.

“Estaba enamorada de un muchacho coronel de apellido Gallardo, de Durango. Ella era coronela y usaba pistola y tenía trenzas. Había estado llorando al recibir consejos de una vieja. Se puso en su tienda a limpiar su pistola, estaba muy entretenida cuando se le salió un tiro.”

Página 69.

¿Y a quién creen que le dio? “En otra tienda estaba sentado Gallardo junto a una mesa; platicaba con una mujer; el balazo que se le salió a Nacha en su tienda lo recibió Gallardo en la cabeza y cayó muerto”. Cuando Villa se enteró que habían matado a Gallardito dijo despavorido:

“-Fusílenlo

-Fue una mujer, general.

-Fusílenla.

-Nacha Ceniceros.

-Fusílenla.”

Página 69.

Pero Nellie más adelante cuenta una versión distinta de esa historia, que no te la voy a decir aquí. Lo único que sí me gustaría contarte sobre Nacha Ceniceros es que domaba potros y montaba a caballo mejor que muchos hombres, era lo que se conoce como muchacha del campo, pero de la sierra.

Elías, página 51: “Alto, color de canela, pelo castaño, ojos verdes, dos colmillos de oro -se los habían tirado en un combate cuando se estaba riendo-. Gritaba mucho cuando andaba a caballo; siempre se emborrachaba con sotol. ¡Viva Elías Acosta!, gritaban las gentes cuando él pasaba por las calles de la Segunda de Rayo.”

Por lo visto, Elías era el tipo de hombre bello y cuenta Nellie que cuando quería divertirse se ponía a hacer blanco en los sombreros de los hombres que pasaban por la calle y nunca-nunca mató a nadie porque era jugando y nadie se molestaba.

“Elías Acosta era famoso por villista, por valiente y por bueno”, no quieren saber más de él, porque como yo, también se enamorarían, pero si sí quieren, pues búsquense Cartucho de Nellie Campobello y recuerden que si viven en Culiacán, yo se los presto.

Deja un comentario

Tendencias