
Cuenta regresiva
Después de bañarnos
me seca la cara con una toalla
y al retirarla/se alegra de ver en mi rostro
la expresión de un patito
recién bañado. Sé que le gusta,
por la delicadeza con que me toca,
por su sonrisa y el beso en mi frente.
Cada mañana
al cerrar los ojos
y con la toalla sobre mi rostro,
espero con todas mis fuerzas
que yo siga teniendo
esa carita de pato,
que él siga encontrando
la ternura
en mí.
Año: 2019
País: México (también se publicó en España)
Editorial: Osa menor
Hace días escuché en el podcast Se regalan dudas a Isabel Allende (Lima, 1942) quien decía que “en cien años uno alcanza a tener muchos amantes y muchos maridos” porque dice que en la vida tenemos muchas opciones. Isabel es una mujer que a sus ochenta años se ha casado 3 veces y seguro que si vive un poco más, se volvería a casar una vez más, así lo dijo ella agregando que siempre ha estado abierta al amor pues “el amor es un riesgo que vale la pena correr”, porque lo peor que nos pueda pasar es que nos vaya mal y sufrir (un poquito o mucho), pero la alternativa de cuidarte en demasía y no vivir, no es viable debido a que en ese alternativa una no alcanza a desarrollar la pasión y el entusiasmo por la vida y la conexión con otra persona, incluso, no alcanzaríamos si quiera a tener la posibilidad de escribir un libro sobre amor y desamor, que es el caso de éste poemario de Andrea Muriel (CDMX,1990).

A veces el amor es un cactus es un libro que tiene 29 poemas (edad que tenía la autora cuando se publicó el libro, esos detalles, por cierto, me encantan) dinámicos, cargados de intimidad y de ternura acompañados de unas ilustraciones ad hoc con los versos, que estuvieron a cargo de Emerson Balderas.
Andrea me contó hace un par de años que su poemario se compone de textos escritos entre 2013 y 2017 y que es un recuento de su proceso de vida, donde el protagonismo se sienta sobre sus relaciones amorosas, algunos de sus ex’s pero sobre todo de experiencias varias con un toque de nostalgia y otro de humor.
Personalmente, me siento bastante orgullosa de esta publicación de la editorial independiente Osa menor, y me encanta ser la madrina del libro, eso en un acuerdo que hicimos la autora y yo el día de su presentación en la Feria Internacional de Libro de Guadalajara en 2019. Andrea es una colega de la que he aprendido mucho sobre literatura y con quién también comparto secretos, consejos de maquillaje y con quien disfruto bailar cumbia cuando nos vemos, quiero decir que también es mi amiga.
Actualmente tiene un proyecto al que llamó “Charla y lectura con” que realiza a través de transmisiones en vivo de su cuenta de Instagram (andreamuriel_) en donde invita a autoras mujeres a hablar sobre su obra, labor que me parece importante y digno de agradecer por su iniciativa. También imparte cursos sobre poesía y dirige un club de lectura, si te interesan, puedes contactarla a través de su IG.

Volviendo al libro, quisiera insistir en esos mensajes o ideas que encontramos durante algunas lecturas y nos hacen click, son esos pensamientos que ya estaban en nosotros, lo que sucede es que uno conecta con lo que está escrito, es cierto que la sensación de “mensaje” que sentimos al leer es satisfactorio, inclusive con un halo de clarividencia, y claro que una agradece que alguien más ponga en palabras eso que ya habíamos sentido pero que no habíamos podido explicarlo incluso ni a nosotras mismas.
Esa impresión tuve en repetidas ocasiones con la lectura de A veces el amor es un cactus, la visión de Andrea sobre el amor y particularmente de sus vínculos amorosos nace de una perspectiva actual y fresca, involucrando conceptos que usamos nosotras, las mujeres nacidas en los 90’s y/o que pertenecemos a la misma generación.
Es por eso que su poemario lo encuentro novedoso ya que recurre a esta forma de escritura natural y divertida, absolutamente femenina (de la poesía y del amor) aterrizada en el día a día de este siglo XXI: redes sociales como IG, Twitter, cotidianidades como un spoiler de Star Wars, beberse una Heineken, preparar ceviche, palabras como Stalker, Netflix o la experiencia de ir a una consulta ginecológica, una despedida en aeropuerto, una conferencia de Stephen Hawking o incluso la referencia a Culiacán, la ciudad donde vivo.

Éste es el primer libro de poesía escrito por Andrea Muriel y estoy segura que vendrán muchos más. Aunque debo señalar que la escritora ya había tenido otras publicaciones en conjunto (antologías) donde aparecen sus textos. También ha traducido varios libros del inglés y del italiano, entre ellos uno de la poeta Kim Addonizio (Maryland, 1954) y una novela del escritor Andrea de Carlo (Milán, 1952).
En A veces el amor es un cactus, encontramos que el primer poema que aparece resulta en la energía del libro entero, una analogía de la muerte de una cactácea con la muerte del amor en una pareja:
Cómo saber si un cactus ha muerto
Primero habría que fijarse en la rigidez de sus espinas,
luego en la consistencia de su cuerpo
que debe ser firme y robusto,
más tarde habría que pensar en el clima
o en cada cuánto se le puso agua.
Un cactus muere tres meses antes de que nos demos cuenta
y es imposible saber si las pequeñas señales:
los bordes amarillos, el encogimiento,
son indicios de la muerte o tan sólo parásitos.
Los expertos dicen que sólo existe un signo
inequívoco de la putrefacción:
hay que pinchar su carne
para ver si brota algo y confirmar
que el hedor ha comenzado a formarse
desde dentro.
Dicen que el amor es de todos los días
pero yo no sabía que los cactus pueden llegar a ahogarse.
pensé que cuidarlo era ponerle más agua.
Siempre me ha costado entender cuánto es suficiente.
Y así, con esta probadita, invito a la lectura de A veces el amor es un cactus, libro que se encuentra a la venta en México y España, además, con las comodidades del internet podrías escribir directamente a la autora y capaz que te envía el libro firmado (guiño).

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